El año debe haber sido 1972. O sea yo con seis o siete de edad y en esa cajota de madera, vidrio y magia que fue nuestra tele Philips en blanco y negro (aunque fue más como tenue celeste y negro) aparece el desaparecido Jorge Montoro sentado en una banca y prometiéndole a una chiquita que "tu perrito chihuahua y todos los animalitos de mundo" aparecerían en esta nueva colección de cromos de Editorial Navarrete.
Habrá que decir que la novedad para mi fue que las figuritas no eran ilustraciones sinó fotografías. Lo que nos llevó a mi y a ciertos compañeros de escuela a la discución de una paradoja no indigna de niños de nuestra edad y de por esas épocas: Cómo se tomaron las fotos de los dinosaurios?? Si en esa época no habían cámaras fotográficas!!
Muchos años despues, con una sonrisa, encontraría en el Museo Británico a los inanimados modelos de las fotos.
En la colección de 360 figuritas no aparecía el jaguar por ningún lado, pero habían tantos animales nuevos para mi y tan bonitos e interesantes que la disfruté por igual. Conocí al írbis o pantera de las nieves y al tigre blanco, entre muchos otros.
Soñé con tener ese cachorro de león y me fascinaba con la foto de una misteriosa niña que parecía, en la foto, tener patas de venado en lugar de pies.
Las fotos coloridas y reales a veces repetían algún animal (el leopardo y el león aparecían tres veces, por ejemplo) lo que se me antojaba un bienvenido lujo.
Alguna travesura habríamos cometido porque mi mamá nos rompió el álbum (mi hermana tenía el suyo) y en la noche me fuí a la basura en arriesgada misión a rescatar a los posibles sobrevivientes de la tragedia. La leona sobrevivió, la morsa no.
Tan inocente era que durante varios años en la carta que uno a Papa Noel le solía escribir para Navidad le pedía este álbum completo y lleno. Luego me olvidaba que no llegaba pero al año siguiente volvía a pedirlo con especificaciones más detalladas para que esta vez si me lo traiga. Quizá esta inconsistencia haya sido el primer paso al profundo escepticismo que hoy gobierna mi vida en cuestiones religiosas, porque cuando me enteré que Papa Noel no existía y se lo pedí también al "Niño Dios" este tampoco me lo pudo conseguir.
Agregaré que en todo el álbum no sale el prometido perrito chihuahua. Me acuerdo porque de chico lo busqué. Mi escepticismo por lo que uno ve en la tele y la publicidad nació asi a tierna edad.
Gracias a la realidad de internet, me hice no hace mucho de una copia completa de este, para mí, mítico álbum que hoy tengo a la vista y que, el niño que nunca dejamos de ser, puede volver a contemplar con agradecida fascinacion. Esta vez, para siempre.
8 comments:
que buena!!, Guely eres de la puta madre onn!!
Precioso. Yo hace tiempo que busco uno completo sobre la serie animada de los setenta "Marco", la recordarás, porque también se estrenó en tu país, creo.
Gracias por recordarme la infancia, dear teacher ;-) Abrazos.
Mira Ana, no se si sobrevivirá el que yo tenía en Perú pero mi mamá viene en abril y le voy a voy a pedir que lo traiga. así que, con un poco de suerte... :)
Jaja, eres un encanto :-) Pero supongo que no querrás deshacerte de un recuerdo de infancia tan lindo, no? Gracias de todas formas. Un besito grande.
Definitivamente, los álbumes de Navarrete forman parte de nuestros recuerdos infantiles (y veo que somos de la misma generación). Me alegro de que hayas podido conseguir el álbum.
Y gracias por visitar mi blog.
Saludos desde Lima.
Oscar, y has visto algún irbis por ahí?
Preciosísima colección de cromos, Guely.
Valentín:
Sábes si es español de origen? Muchos álbumes peruanos lo eran.
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